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lunes, 11 de junio de 2012

...Maldito mall...



La semana pasada me visitó mi novia acá en Santiago y fuimos de viaje a la isla de Chiloé. De más decir que fue un viaje increíble, sumamente reparador y mejor acompañado imposible.

Durante la visita a la ciudad de Castro íbamos caminando por la costanera fascinados con el paisaje que presenta esta pequeña ciudad de pescadores, cuando de repente vimos horrorizados como dominando la topografía se erigía un monstruo del cual ya había escuchado en conversaciones en la universidad asi como leído en internet. El cuestionado mall en construcción que ha generado tantas opiniones encontradas a lo largo de Chile.

Antes de lanzarme a destripar este proyecto quiero dejar en claro que pese a mi repudio general por los malls como fenómeno y espacio eventualmente me veo forzado a usarlos de cuando en cuando para fines específicos como ir al cine y otros...sorry, soy una víctima más.

Solo lo comentaré desde mi perspectiva de visitante no Chileno ya que es la postura mas legítima que puedo tomar. Partiendo por el carácter tan tradicional que presenta la isla de Chiloé en sus ciudades (de escala mediana) y pueblos es inevitable que semejante estructura no genere una sensación de magia que se va por el caño. Siendo una zona con paisajes tan increíblemente hipnóticos, arquitectura de gran carácter local y tradición mitológica de alto calibre, uno se sumerge en una sensación de desconexión con la rutina que, personalmente, he sentido en pocos lugares. Tomando todo lo dicho (que no es suficiente ni de lejos para describir el lugar en su totalidad), al ver este leviatán de fierro y concreto que se emplaza sobre las cotas mas altas dominando la fachada del litoral de la ciudad me invadió una sensación de fuerte decepción al ver que los tentáculos de la globalización estaban ya llegando de manera tan fuerte a este territorio.

Igual he de mencionar que  al tratarse de la capital de la provincia, asi como de una ciudad en crecimiento y con fuerte actividad comercial, es entendible que su crecimiento venga acompañado de necesidad de nuevos espacios de esparcimiento y consumo. Sin embargo la asquerosa tendencia de la inversión inmobiliaria por la excesiva estandarización arquitectónica en modelos que no se adaptan a las identidades locales, hace acto de presencia como línea de avanzada de un efecto virulento que terminará por transformar el rostro de la ciudad y aplastar su identidad.

En todo caso, al margen del tema del mall fue un excelente viaje que me siento afortunado de haber podido hacer, sobre todo cuando aún se puede apreciar la identidad arquitectónica original de estas ciudades y pueblos.

domingo, 29 de mayo de 2011

...Nostalgia y comida...

Cuando se abandona el status de recién llegado a un país que no es el de uno y se consolida el status de residente, uno termina acostumbrándose al nuevo modo de vida que adquiere y esto incluye, entre otras, cosas la comida e ingredientes locales. Sin embargo por mas que ya se este acostumbrado y adaptado al nuevo ambiente, al pasar una cantidad de semanas o meses, empieza a invadir una ansiedad por volver a saborear la comida del país de origen.

En el caso particular de los peruanos el tema es muy marcado. Esto lo digo por mi propia experiencia pero también lo he oído muchísimas veces de amigos y conocidos que en algún momento se fueron a vivir fuera.

No soy chef ni mucho menos para estar armando hipótesis elaboradas sobre porque los peruanos que emigramos a otros países terminamos añorando a tal extremo nuestra comida n mucho menos hacer comparaciones con comida de otros países, pero lo que si es seguro es que, por un lado, a menos que se trate de uno de estos casos insoportables de gente que creció con arroz con huevo o fideos con mantequilla los 7 días de la semana, se trata de la comida que hemos recibido desde niños. Por lo tanto, los gustos adquiridos durante la adultez, por buenos que sean, nunca reemplazaran  los que fueron adquiridos de niños. Quizás otro argumento podría ser el hecho que todos los países que forman parte de un área que ha sido cuna de alguna civilización importante poseen comida, por lo general, mas elaborada y con sabores muy fuertes, pero al mismo tiempo el tema de la comida que uno recibe cuando es chico aplica para todos los países.

Lo que es cierto es que aunque considero que me defiendo en la cocina como para no morirme de hambre ni  mucho menos aburrirme, si hay un punto en el cual preferiría un chifa, un lomo saltado o un ceviche a mis improvisaciones que, debo decir, van mejorando. En todo caso este tema de la comida se convierte en una de las razones por las cuales espero que acabe el semestre para volver a Lima…por mientras solo me queda soñar que mañana desayunaré un pan con chicharrón...ja!